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Toda cocina tiene su propio idioma.
Un idioma hecho de palabras que parecen simples hasta que alguien pregunta qué significan.
Brunoise.
Mirepoix.
Emulsionar.
Blanquear.
Reducir.
Bridar.
A veces son técnicas.
A veces son ingredientes.
A veces son herramientas.
Y muchas veces son palabras que los cocineros usan todos los días sin detenerse a pensar de dónde vienen.
Durante años trabajé con estudiantes, aficionados, cocineros profesionales y personas que simplemente querían aprender a cocinar mejor.
Y observé algo que se repetía una y otra vez.
Muchas dudas no nacían de la práctica.
Nacían del lenguaje.
Porque es difícil aprender cuando no se entienden las palabras.
Es difícil avanzar cuando cada página obliga a detenerse para buscar un significado.
Y es difícil disfrutar un oficio cuando uno siente que está entrando a un territorio donde todos parecen hablar una lengua desconocida.
Por eso nació este libro.
No para impresionar.
No para demostrar conocimientos.
Sino para ayudar.
Primero apareció un pequeño diccionario gastronómico.
Una obra sencilla y práctica pensada para acompañar a estudiantes en sus primeros pasos.
Pero con el tiempo aquella herramienta comenzó a quedarse chica.
Las consultas crecían.
Las preguntas se multiplicaban.
Y apareció una nueva necesidad.
La de construir una obra más amplia.
Más completa.
Más ambiciosa.
Así nació El Diccionario de la Cocina.
Un libro pensado para convertirse en compañero permanente de estudiantes, docentes, cocineros profesionales y amantes de la gastronomía.
Un lugar donde consultar términos, técnicas, productos, preparaciones y conceptos fundamentales del universo culinario.
Pero también un libro que intenta hacer algo más.
Democratizar el conocimiento.
Porque durante mucho tiempo la cocina profesional estuvo rodeada de palabras que parecían pertenecer a un círculo cerrado.
Y yo siempre creí que el conocimiento tiene más valor cuando circula.
Cuando se comparte.
Cuando ayuda a otros a crecer.
Por eso este diccionario no fue pensado como una obra para especialistas.
Fue pensado para cualquier persona que quiera comprender mejor el lenguaje de la cocina.
Porque entender las palabras también es una forma de aprender.
Y aprender es una forma de ganar libertad.
A lo largo de sus páginas vas a encontrar definiciones, conceptos, explicaciones y referencias que te ayudarán a navegar con más seguridad el enorme universo gastronómico.
Pero también vas a encontrar algo más importante.
Confianza.
La confianza que aparece cuando uno deja de sentirse extranjero dentro de un oficio.
Porque cocinar no debería ser un privilegio reservado para quienes dominan un lenguaje técnico.
Debería ser una puerta abierta.
Y este libro fue escrito con esa intención.
Ayudar a abrirla.
Si estudiás gastronomía, trabajás en cocina o simplemente querés comprender mejor el lenguaje culinario, este libro puede convertirse en una herramienta de consulta permanente.
Porque detrás de cada palabra hay una técnica.
Y detrás de cada técnica hay una posibilidad nueva de aprender.
Lolo Vlem
